Solía ser una hermosa noche de un miércoles de flojera, me relaje pues me di cuenta de que mis deberes estaban terminados y todas mis actividades realizadas cuando sonó el pequeño timbre de una conversación nueva del mensajero.
¿Quién era? Nada más y nada menos que uno de los directivos de la radio pidiéndome el artículo que le había prometido una semana atrás para que lo publicaran en mi blog.